Desde hace años y con motivo de la importancia de desarrollar las debidas aptitudes de investigación que permitan al alumnado elaborar por sí mismos informes y textos de calidad, las universidades hacen uso de distintos programas antiplagio para detectar posibles fraudes en la presentación de los trabajos.

Estos programas no solo tienen en cuenta el calco de informaciones procedentes de fuentes bibliográficas, sino también de otros trabajos presentados con anterioridad. Con una efectividad superior al 95%, es un software ideal para agilizar las correcciones por parte del profesorado, centrar los esfuerzos en la calidad de la escritura y de los contenidos y detectar, de manera rápida y eficaz, todos aquellos trabajos que no cuenten con la debida calidad merecedora del aprobado. Y es que el plagio es la definición de lo indecente a ojos de buena parte del profesorado, sobre todo del personal investigador experimentado en la elaboración de expedientes e informes, que saben reconocer cuándo se pretende pasar como propio un trabajo que, en realidad, no lo es.

De qué manera inspirarse en una fuente sin imitarla demasiado, cómo elaborar un trabajo con ideas y expresiones propias y, en definitiva, cómo no plagiar, es lo que más preocupa a los estudiantes que se enfrentan por primera vez al Trabajo Final de Grado, que temen que el programa informático de la universidad termine por detectar el plagio en su TFG y le obligue a volver a defenderlo ante el tribunal evaluador en la próxima convocatoria.

Cómo utilizan las universidades los detectores de plagio

Plagio: definición que hace referencia a la copia ilegítima de un contenido ajeno haciéndolo pasar por propio. Es un hecho punible tanto a nivel académico como artístico, cuya condena tiene la intención de preservar la originalidad de la idea primigenia para que continúe siendo atribuida a su creador original.

Un detector de plagio universitario es un programa informático que revisa de manera simultánea las frases incluidas en tu trabajo con las que incluye su algoritmo, que puede llegar a albergar una gran cantidad de información que sirva como recurso comparativo.

Normalmente, el uso de este tipo de programas es en cierto modo tolerante, ya que el grado con el que el programa puede indicar que un trabajo es no válido puede ser ajustado. Es común que las universidades utilicen el detector de plagio en documentos online, tales como trabajos, proyectos, controles, comentarios o cualquier otro tipo de documento cuyo contenido cuente para la nota final de la asignatura. De ahí que los requisitos y el grado de permisividad pueda verse modificado de un proyecto a otro.

Cuando hablamos de un TFG, la cosa es algo más severa. Detectar el plagio en un TFG es enormemente sencillo, puesto que todo detector de plagio universitario es capaz de comparar las frases insertadas en el trabajo final con toda una base de datos bibliográfica que recoge algunas de las obras más conocidas de la disciplina a la que pertenece. Sin embargo, es habitual que las facultades exijan en este tipo de trabajos incluir referencias bibliográficas para cerciorarse no solo de que se dominan las técnicas de citación, sino que las tesis expuestas están debidamente fundamentadas. Entonces, ¿cómo evitar el plagio si se deben utilizar extractos de fuentes bibliográficas?

El texto que un detector de plagio universitario compara es el incluido en el cuerpo central, no el que pertenece a las citas. Por esta razón es indispensable seguir los requisitos en cuanto a citación, márgenes y formato: para que el programa reconozca que esos fragmentos pertenecen a citas y no a texto corrido. Es también por este motivo por el que las facultades suelen limitar la extensión de las citas por página o bloque temático, con el fin de mantener una estructura estéticamente acorde a un proyecto de investigación y evitar el abuso de estos espacios libres de estudio por parte del software.

¿Cómo evitar el plagio a ojos del programa?

¿Es el plagio, por definición, un acto reprobable y constitutivo de suspenso? Sí, sin duda. Si el detector de plagio universitario ha revelado que existe en un trabajo un porcentaje superior al expuesto, el proyecto podrá ser calificado como no apto y tendrá que volver a ser presentado. No obstante, como suele ocurrir en estos casos, hecha la ley, hecha la trampa. Como no plagiar puede llegar a sacrificar gran parte del tiempo del que dispondrás para ampliar los contenidos del trabajo y puede revelar ciertas carencias en la escritura que afecten negativamente a tu calificación, te alegrará saber que sí, es posible utilizar una fuente bibliográfica como algo más que inspiración sin que el programa lo reconozca como un calco. Pero, ¿cómo evitar el plagio de manera efectiva? ¿Seguro que será posible evitar su detección?

En la gran mayoría de casos, el uso de un detector de plagio en documentos online revela no un deseo por parte del alumno de aprobar un trabajo sin esforzarse ni implicarse en su desarrollo, sino una evidente falta de tiempo o un tema poco ajustado o con una cantidad de recursos bibliográficos desproporcionada y nada adecuada al tiempo de elaboración. En estos casos, muchas de las tesis asimiladas por el estudiante son absorbidas “tal cual” por la mente del mismo y plasmadas sobre el texto con las mismas expresiones, nexos y estructuras gramaticales. Muchas veces esto se hace de manera inconsciente, y el estudiante no llega a saber cuánto ha llegado a imitar las frases de las fuentes utilizadas hasta que es demasiado tarde.

Si quieres saber cómo no plagiar sin renunciar a inspirarte de más en las fuentes bibliográficas que tengas a mano, debes contar con cierta destreza a la hora de escribir. Y es que la mejor manera de no detectar el plagio en un TFG es reescribir las frases que tienes ante ti y evitar que el uso del detector de plagio en documentos online y en trabajos presentados en soporte físico delate un contenido basado en exceso en las tesis de otros autores.

Esta técnica es utilizada por gran cantidad de estudiantes que carecen de las habilidades de escritura necesarias como para desarrollar un texto de calidad por sí mismos pero, en cambio, se desenvuelven con soltura cuando les facilitan una estructura textual ya elaborada. Al modificar las palabras por sinónimos y alterar levemente su estructura, la frase en realidad es, ante ojos del detector y del profesorado, de cosecha propia, lo que te permitirá eludir su programa.

Y así es, aunque lo que nadie sabrá será que estará basada en una estructura encontrada en otra fuente. Un aspecto que, por otro lado, no te hace menos merecedor del aprobado. Por tanto, ¿cómo evitar el plagio en un trabajo universitario y esquivar los estudios llevados a cabo por los programas informáticos para detectarlo? La clave es la naturalidad: reescribir las frases, haciéndolas tuyas y cambiando la estructura del bloque si pretendes seguir está técnica durante buena parte de tu trabajo.

Los mejores programas antiplagio

Algunos de los softwares antiplagio más utilizados por las universidades españolas y europeas incluyen a grandes firmas del desarrollo de software, que han comercializado sus propios programas de detección de plagio bajo nuevas marcas como Plagiarism Checker, DupliChecker, Plag, Viper o Copyscape.

Este tipo de programas destacan no solo por contar con un algoritmo capaz de comprar palabras en proporción a la extensión de la frase, sino que estudian la correlación entre estructuras gramaticales, cambios repentinos en la manera de utilizar nexos y otras incongruencias para destapar lo que a todas luces sería un texto elaborado por un tercero.

Cada vez más, los programas cuentan con nuevas herramientas que introducen nuevas variables para detectar el plagio en todos los documentos enviados de manera telemática, incluyendo los trabajos universitarios, por lo que conviene escribir en todo momento de manera muy natural, con expresiones coloquiales si el contexto lo permite y de una forma clara y estructurada.