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Conclusiones: la guinda de nuestro trabajo.


En otras entradas anteriores hemos abordado las pautas más importantes a tener en cuenta cuando comenzamos a redactar nuestro TFG o TFM. En este post, hablaremos sobre otra cuestión absolutamente fundamental para que el resultado definitivo sea el deseado: las conclusiones. A continuación, te damos algunos consejos sobre qué no hacer y qué sí a la hora de enfrentarte a ellas.

 

Qué debemos tener en cuenta.

Todo trabajo universitario de investigación parte de una serie de objetivos y/o una hipótesis. Vuelve sobre ellos, préstales atención y pregúntate cómo la investigación desarrollada y que has plasmado en los epígrafes te va dando las respuestas que buscabas inicialmente.

Si tenemos esto en cuenta, conseguiremos que nuestras conclusiones sean claras y concisas, permitiendo al lector una fácil comprensión de las respuestas que hemos dado a los interrogantes que planteábamos en nuestro TFG o TFM. Dado que se trata de la parte más personal del trabajo, es conveniente que busques construir frases con fuerza, utilizando, para ello, conectores y datos debidamente contrastados en el trabajo que defiendan tu tesis.

Es muy importante que no olvidemos el carácter personal de las conclusiones. Aquí no se trata de ampararse en autores contrastados o en fuentes estadísticas para reafirmar lo que ya has expuesto en los epígrafes, sino de lucir tus propios razonamientos, demostrando así lo provechoso que te ha resultado el proceso hasta culminar tu trabajo universitario.

Como resaltamos en el siguiente punto, debemos evitar el <<copy-paste>> de lo anteriormente escrito, pero eso no significa que no vayamos a perseverar en las principales ideas y argumentos del texto. Reformularemos las principales tesis que hemos expuesto, pero de manera más libre, dado su carácter de opinión personal.

En cuanto a la estructura, una buena opción puede ser la de abrir las conclusiones con una frase introductoria que posteriormente sirva como punto de partida para la exposición oral, que vayamos desarrollando esas ideas principales y que, finalmente, si tenemos ocasión rematemos nuestro trabajo aludiendo a las limitaciones del tema de estudio o posibles líneas de investigación en el futuro. Esto dará a entender al Tribunal que has adquirido un conocimiento en profundidad y que dominas realmente el tema de tu trabajo universitario.


Qué no debemos hacer.

Si bien es cierto que es importante que no perdamos de vista las conclusiones mientras que estamos redactando los epígrafes del cuerpo del trabajo, no debemos redactarlas de manera paralela. Piensa que, de ese modo, corres el riesgo de que el contenido posterior pueda resultar contradictorio con esas conclusiones formuladas de manera precipitada.

Del mismo modo, es recomendable que dejes un lapso de tiempo razonable –al menos un día- desde que terminas con el cuerpo del trabajo y comienzas con las conclusiones, de forma que adquirirás mayor perspectiva a la hora de condensar todo el resultado de tu investigación.

También es importante que evitemos reformular las mismas oraciones que hemos incluido anteriormente, ya que no se trata de hacer un <<copy-paste>>, sino de sintetizar las principales ideas que hemos expuesto de manera crítica y personal.


Pues menudo lío…

Sin duda, sabemos que esto que brevemente hemos resumido es una densa tarea. No es un problema que únicamente experimentes tú: son muchos los alumnos que se atrancan con su TFG o TFG cuando tienen que redactar las conclusiones. ¿Cuál es la buena noticia? que Universitarios en Apuros está aquí para ayudarte a que tu trabajo universitario coja buen rumbo desde el principio. Contacta con nosotros para encargar tu trabajo y los expertos de nuestro equipo harán que muy pronto veas como tus inquietudes se alejan, y todo ello, al mejor precio del mercado.